Atletas transexuales en competiciones deportivas: la controversia

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Buscando información para el reportaje sobre sexismo en crossfit publicado el año pasado, di con una noticia que me llamó mucho la atención: la atleta transexual de crossfit Chloie Jönsson (California) había demandado en 2014 a la empresa CrossFit Inc. por discriminación, imposición intencional de daño emocional y competencia injusta, por haberle prohibido competir en la categoría femenina en una competición oficial de CrossFit en 2013.

¿Fue injusta la decisión de CrossFit Inc.? ¿Tienen ventajas físicas y fisiológicas los atletas transexuales sobre los que no lo son? ¿Cómo está regulada su participación en competiciones deportivas en la actualidad?

En este artículo voy a abordar estas y muchas otras cuestiones relacionadas con este tema de actualidad tan controvertido y sobre el que hay, en general, bastante desconocimiento.

Chloie Jönsson vs. CrossFit Inc.

Según la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Bisexuales y Transexuales (FELGTB), “una persona transexual es aquella en la que su identidad sexual está en conflicto con su anatomía sexual. Consecuencia de esta disonancia es el deseo de vivir y ser aceptada como un miembro del sexo opuesto, por lo general acompañado por el deseo de modificar mediante métodos hormonales o quirúrgicos el propio cuerpo para hacerlo lo más congruente posible con el sexo sentido como propio. Mujer transexual: mujer nacida con anatomía de hombre; hombre transexual: hombre nacido con anatomía de mujer.”

Chloie Jönsson se sometió a un proceso de reasignación de sexo en 2006, tanto hormonal como quirúrgico, y está reconocida legalmente como mujer por el estado de California. Entrenadora personal y atleta de crossfit, había participado varias veces en las competiciones organizadas por esta empresa, en la categoría femenina. Pero en 2013, con ayuda de una compañera, hizo una consulta a la organización sobre las bases de la competición en relación a la participación de atletas transexuales y la respuesta de CrossFit Inc. fue que todo atleta tenía que participar en la categoría correspondiente a su sexo de nacimiento. Es decir, que a partir de ese momento Chloie debía participar en la categoría masculina.

Por este motivo, en 2014 la atleta decidió demandar a CrossFit Inc. alegando que al estar reconocida legalmente como mujer en California, estado en el que opera esta empresa, la ley descarta toda discriminación en base a la identidad de género. “Siento que debería poder competir como mujer, simplemente porque soy una mujer -externa, interna y legalmente”, declaraba la atleta en una entrevista a la revista “Self”. También hacía referencia al hecho de que esta política de CrossFit Inc. obligue a los atletas transexuales a tener que exponerse públicamente, “si me van a forzar a exponerme, quiero que sea por el bien de todas las personas y atletas transgénero, no por las políticas discriminatorias de una compañía”.

Según la revista TMZ, CrossFit Inc. no sospechaba que Chloie hubiera nacido hombre, pero una vez que ella hizo público el tema, no podían permitirle seguir compitiendo como mujer. En una carta dirigida al abogado de Chloie afirmaba: “nuestra decisión no tiene nada que ver con la ignorancia o ser intolerantes, sino con un entendimiento muy real del genoma humano, de la biología fundamental, que usted está ignorando intencionadamente, o quizá se perdió esta lección en la escuela”. “Chloie nació, genéticamente, con cromosomas XY y con toda la anatomía de un hombre de la raza humana. A día de hoy, a pesar de cualquier tratamiento hormonal o cirugía, ella sigue teniendo esos cromosomas. El hecho fundamental e ineludible es que un competidor masculino que se haya sometido a un procedimiento de reasignación de sexo todavía tiene una composición genética que le da una ventaja física y fisiológica sobre otras mujeres”.

¿Tiene razón CrossFit Inc. en sus afirmaciones?

Según un artículo de Transadvocate, una organización sin ánimo de lucro que trata los problemas que afectan a la comunidad trans: “la única “evidencia” que proporciona CrossFit sobre la naturaleza inviolable del género genético es un enlace al artículo de la Enciclopedia Británica sobre cromosomas sexuales, que consta de menos de 500 palabras. Sin embargo, una búsqueda rápida en PubMed (el mayor motor de búsqueda para la investigación científica médica) con los términos “genética de la diferenciación del sexo humano” produce más de 6.000 artículos publicados. Incluso la introducción básica a los cromosomas sexuales de la Organización Mundial de la Salud (OMS) menciona la no universalidad de XX y XY como factores determinantes masculino y femenino.

Sobre el caso de Chloie Jönsson afirmaba lo siguiente: “después de años de terapia hormonal y de haberse sometido a una cirugía de afirmación de género, es poco probable que la Sra. Jönnson tenga una composición corporal que difiera significativamente de la de cualquier mujer XX en una competición de CrossFit. Al usar la opción “comparar atletas” en la web de CrossFit, se puede ver que los RM de Chloie están muy por debajo de los de las dos ganadoras femeninas más recientes y son la mitad de los de un competidor masculino. Además, una muestra de 20 competidoras femeninas aleatorias ubica a la Sra. Jönnson a mitad de grupo, con nueve atletas con RM más altos y once atletas por debajo. Cuesta ver cómo una mujer trans de tamaño y fuerza comparables a las de mujeres cisgénero podría tener ventaja competitiva en virtud de su cromosoma Y.”

La revista Sports on Earth señala en un artículo que las pruebas cromosómicas ya no son utilizadas por organismos internacionales como el Comité Olímpico Internacional (COI) cuando surgen dudas sobre el sexo de un atleta,  en la actualidad las pruebas hormonales son consideradas más fidedignas que una prueba de ADN. Esto puede deberse a que “existen variaciones mucho mayores de los cromosomas sexuales que simplemente XX y XY, entre ellas, XXY, XXXY, XXXXY, XXYY, XXXYY. Y los cromosomas mismos tampoco tienen un impacto directo sobre las características físicas del cuerpo; sólo lo hacen cuando se combinan con ciertas hormonas. Añádase a las personas intersexuales, las discrepancias entre los órganos sexuales internos y los externos, y la falta de correspondencia entre los genitales y el sexo cromosómico, y tendremos una gran complicación, como fue el caso con de la corredora sudafricana Caster Semenya”, tal y como indica un reportaje de la revista Newsweek.

La importancia de la testosterona

El nivel de testosterona es una de las claves de este asunto. De hecho, las diferencias físicas que existen entre hombres y mujeres se suelen atribuir principalmente al hecho de que los hombres tengan un nivel de testosterona mucho mayor que las mujeres a partir de la pubertad (en la infancia hay poca diferencia entre ambos y de hecho existen equipos y competiciones mixtos en esas edades). Pero, ¿qué ocurre en el caso de las mujeres transexuales que se someten a un tratamiento hormonal, como es el caso de Chloie Jönnson?

Según el Dr. Antonio Becerra Fernández , coordinador de la Unidad de Identidad de Género del Hospital Universitario Ramón y Cajal: “los niveles de testosterona en sangre son los que provocan o influyen de manera importante en la masa magra (muscular o libre de grasa), fuerza muscular y capacidad de desarrollar más tiempo el mismo ejercicio físico, entre otras características. Las mujeres trans sometidas a tratamiento feminizante tienen niveles de testosterona en sangre en el rango femenino, igual que las mujeres cis (el nivel normal en varones es >12 nmol/l y en mujeres <70 ng/dl, que supone 2,42 nmol/l)”. Respecto a la pregunta sobre si los efectos de tomar hormonas femeninas anulan cualquier fortaleza o ventaja muscular que la testosterona habría podido generar, el Dr. respondió que sí, “las hormonas femeninas exógenas reducen los valores endógenos de hormonas masculinas”.

Tayra es una mujer transexual y juega en un equipo de voleibol femenino a nivel aficionado. Comenzó su transición hace más de 15 años y a día de hoy sigue sometiéndose a una terapia hormonal: “para mí el tratamiento hormonal es muy importante porque me hace sentirme yo misma”. Confirma lo expuesto por el Dr. Becerra respecto a los efectos del tratamiento, “cuando vine a España, estuve siete meses sin tomar hormonas porque no podía acceder al tratamiento a través de la Seguridad Social. Lo pude obtener de forma privada y me recetaron un medicamento para eliminar la testosterona (mi nivel de testosterona se había duplicado) y un parche de estrógenos para que estos aumentaran. He notado mucha diferencia desde que empecé a jugar y ahora que tomo hormonas desde hace tres meses, mi ataque es mucho más débil que antes”.

¿Ventaja o desventaja?

Expertos en la materia aseguran que tras un año de tratamiento hormonal de estrógenos o de supresión de testosterona desaparece cualquier ventaja física que una mujer transexual pudiera tener debido a sus niveles de testosterona previos a su transición. Transadvocate señala en su artículo que la hipótesis de que una mujer transexual que compita en un equipo femenino tiene ventaja competitiva sobre las mujeres cis por el mero hecho de ser transexual, más allá del ámbito de su rendimiento y de la ventaja o desventaja competitiva que ya existe de por sí entre las atletas femeninas, no se puede demostrar.

En cambio, Tayra sí que aprecia cierta ventaja: “la diferencia en la condición física entre una chica como yo y una biológica es alta. A pesar de que yo esté tomando estrógenos (obviamente he perdido potencia en el salto y algo de fuerza cuando juego voleibol), tengo un poco más de fuerza que la media de mujeres. Digamos que puedo tener un 20 % de ventaja en liga femenina, pero un 80 % de desventaja en la masculina, porque mi nivel actual de testosterona es bajísimo y ellos están como a 1.000 %. Hay chicas que no quieren jugar contra mí, unas porque no quieren perder y otras por miedo a que les pueda hacer daño. Yo no lo entiendo muy bien, porque hay chicas biológicas que rematan durísimo, incluso más que yo. Si vamos a estar evitando a las personas por su fuerza, entonces hay chicas cis que no deberían jugar tampoco, si me evitan a mí deberían evitarlas a ellas también”.

Daniel, entrenador de Tayra, también aprecia diferencias notorias entre jugadoras trans y cis, “al nivel que yo entreno, no se obliga a las jugadoras trans a tener un nivel de testosterona similar al de las mujeres cis. En el caso de mis jugadoras, se nota la diferencia física con respecto a las demás y lo único que les pido es que se diviertan jugando pero siempre respetando al rival”. Sobre ese “respeto” me comenta Tayra que cuando juega con chicas es consciente de que si remata muy fuerte puede hacer daño, por eso intenta buscar otra forma de hacer puntos, “sé que me tengo que limitar pero lo hago porque lo veo necesario, para todo tiene que haber límites. Hay algunas chicas trans que conozco que juegan con todas sus fuerzas y no les importa, pero esto es lo que provoca que haya quejas y yo no quiero eso, yo quiero que todas se sientan cómodas jugando, que sea una competición sana y la manera de demostrarlo es siendo mejor, nada más”.

Hay que tener en cuenta que, como he comentado antes, Tayra ha tenido un parón de siete meses en su tratamiento hormonal, tan solo lleva tres hormonándose de nuevo, por lo que en la actualidad es probable que su nivel de testosterona y, por tanto, su masa y fuerza musculares sean superiores a la de aquellas mujeres trans que lleven hormonándose más de un año.

“El argumento de la ventaja competitiva, como era de esperar, se usa solo para excluir a las mujeres trans de las competiciones”, señala por su parte el artículo de la revista Sports on Earth. El reglamento del COI, por ejemplo, permite participar a los hombres trans en competiciones masculinas sin requisitos previos, mientras que las mujeres trans deben haber estado bajo tratamiento hormonal durante un período de tiempo determinado antes de poder competir en la categoría femenina.

Aunque, donde algunos ven ventajas, otros ven inconvenientes, ya que hay personas que consideran que los hombres transexuales están en desventaja física con respecto a los hombres cis, lo que podría incluso poner en peligro su integridad física en ciertos deportes.

Regulación internacional

Elizabeth Riley, abogada que ha colaborado con el COI en la elaboración de una nueva normativa sobre la participación de atletas transgénero en competiciones deportivas, habla en una publicación en Bird & Bird sobre la complejo que es este tema, ya que en la actualidad no hay consenso entre los reguladores deportivos ni uniformidad a la hora de tratarlo. No obstante, añade, la tendencia actual se dirige hacia un enfoque más permisivo, “las nuevas directrices del COI suponen un gran avance en este área”.

Normativa del Comité Olímpico Internacional

En 2015, la Comisión Médica y Científica del COI revisó, con la ayuda de un grupo de expertos, la evidencia clínica y científica disponible sobre los casos de reasignación de sexo e “hiperandrogenismo” (exceso de andrógenos, como la testosterona) en atletas femeninas, y publicó unas directrices para asegurar, en la medida de lo posible, que los atletas transexuales no sean excluidos de la oportunidad de participar en competiciones deportivas. Siempre con el objetivo final de garantizar una competición justa.

La gran novedad es que los atletas trans no deben someterse obligatoriamente a cirugía para poder competir.  Esto ha sido posible gracias al activismo del triatleta estadounidense Chris Mosier, que gracias a su lucha se ha convertido en el primer atleta transexual que participará en un Mundial sin tener que operarse.

Respecto al tema hormonal, los hombres transexuales pueden competir en la categoría masculina sin ningún tipo de restricción. Las mujeres transexuales, sin embargo, para poder competir en la femenina tendrán que demostrar que su nivel total de testosterona ha sido inferior 10 nmol/l por lo menos durante los 12 meses previos a su primera competición (se contempla la opción de prolongar este periodo en casos en los que sea necesario) y que se mantiene a ese nivel.

El COI decidió en febrero del año pasado dejar de regular los casos de atletas con hiperandrogenismo hasta que el Tribunal Arbitral del Deporte (CAS) tome una decisión acerca de la normativa de la Federación Internacional de Atletismo (IAAF) sobre los niveles de testosterona en atletas femeninas. El CAS suspendió esta norma en 2014  al considerar que no hay evidencia científica que demuestre que las atletas con niveles altos de testosterona tengan ventaja competitiva. La IAAF, por su parte, considera que el límite de  10 nmol/l  que ella establece ya es “demasiado generoso”. La atleta india Dutee Chand inició este proceso al denunciar a la IAAF por discriminación.

Atletas que han hecho historia

1. Reneé Richards

Consiguió que un tribunal de Nueva York le permitiese participar en el Open de Estados Unidos en 1977, fue una pionera.

 

2. Chris Mosier

Primer triatleta transexual no operado en competir en 2016 en un Mundial dentro del equipo nacional de Estados Unidos.
Web personal del atleta.

 

3. Dutee Chand

Velocista india cuya denuncia ha dado pie en 2014 a la suspensión de la norma de la IAAF sobre testosterona en atletas femeninas con hiperandrogenismo y, como consecuencia, a la eliminación también de la regulación por parte del COI.

 

4. Caster Semenya

Corredora sudafricana que ganó el oro en los 800 m en las Olimpiadas de Brasil en 2016 y cuya condición como intersexual, debido a su alto nivel de testosterona, ha generado polémica. Su caso contribuyó al desarrollo de la norma de los 10 nmol/l.

 

5. Tiffany Pereira

Voleibolista profesional brasileña que juega en la liga italiana femenina, en segunda división, gracias a que la Federación Mundial de Voleibol se ha acogido a la nueva normativa del COI.

 

6. Antia Fernández

Primera deportista transexual española en participar en una competición oficial de un deporte olímpico, el voleibol, en segunda división nacional.

 

7. Izaro Antxia

Primera jugadora transexual de fútbol sala federada en España que disputa un partido oficial en Bilbao en 2016.

 

8. Laurel Hubbard

Primera deportista transexual que participará en los Juegos de la Commonwealth en el equipo nacional de halterofilia de Nueva Zelanda.


Equipos que amenazaron con no salir a pista si había una jugadora transexual entre sus adversarias; atletas suspendidas de competición por las quejas de sus contrincantes debido a las dudas que generaba su aspecto físico “masculino”; exposición pública debido a declaraciones de otras competidoras en los medios de comunicación; demandas de padres de deportistas para intentar frenar su participación en alguna competición… Risas, murmullos, dedos que señalan, miradas clavadas… Estos son algunos ejemplos de la discriminación, incomprensión e intolerancia que varias de estas atletas han vivido.

“Todas nosotras hemos pasado por cosas terribles para poder llegar donde estamos, no nos eviten llegar más lejos, por favor, nos merecemos seguir adelante”, me decía Tayra al finalizar nuestra entrevista. Para su entrenador, Daniel, la forma de avanzar socialmente en este tema es aprendiendo a respetarnos y aceptarnos independientemente de cómo se sienta cada uno, hombre o mujer. Aceptarlo y demostrarlo, compartiéndolo a nivel deportivo con toda la gente que nos rodea.

El tema de este artículo, la participación de atletas transexuales en competiciones deportivas, es delicado y complejo de tratar, pero gracias a la lucha individual y colectiva tanto de deportistas como de la comunidad transexual e intersexual en general se han conseguido grandes avances en temas de regulación. No se sabe cómo va a evolucionar, pero es fundamental que la evidencia médica y científica sea la que siga guiando sus pasos, siempre en aras de garantizar que la competición sea justa para todos y de evitar que atletas sean excluidos de manera injustificada.

Respecto al caso de Chloie Jönnson contra CrossFit Inc., no he obtenido respuesta de ninguna de las partes. El tiempo dirá si la empresa californiana mantiene su normativa restrictiva o si, por el contrario, se adapta a los tiempos y decide acogerse a las directrices actuales del COI.

Bibliografía

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