Tu cuerpo te avisa: fasciculaciones

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¿Qué son las fasciculaciones?

Todos hemos notado alguna vez unos temblores muy molestos y que surgen de manera espontánea en diferentes parte de nuestro cuerpo. Siempre suele ocurrir cuando estás descansando, y piensas: “el cuerpo tiene una manera muy rara de pedirme que salga de fiesta”.

Según va pasando el tiempo los temblores no cesan y llegan a un punto en que pueden resultar hasta dolorosos. Pero sigues sin darle importancia porque te miras al espejo y no ves nada, y te pones a recordar si te has dado algún golpe, pero no recuerdas ninguno.

Estas pequeñas vibraciones o contracciones musculares se llaman fasciculaciones y son producidas normalmente por estados de ansiedad, estrés y exceso de trabajo físico (ya sea entrenando o teniendo un trabajo en el que uno se tenga que mover bastante).

Aunque sintamos que nos vibre el músculo entero, las fasciculaciones son causadas por un pequeño grupo de fibras musculares que son visibles bajo la piel, involuntarias y no producen movimiento del miembro afectado.

Tipos

Existen dos tipos de fasciculaciones: benignas y de enfermedades neuronales.

Fasciculaciones benignas

Las fasciculaciones más comunes son las benignas,  que son las que debemos aprender a interpretar para entender lo que nos quiere decir nuestro cuerpo.

Debemos tener en cuenta todas, pero para nuestro caso concreto como crossfiteros sanotes y sin lesiones o enfermedades importantes, vamos a centrarnos en primer lugar en las benignas. Las diferentes causas son:

Exceso de estimulantes:

Las mañanas bañadas en café, la toma incontrolada de pre-entrenos o las bebidas energéticas pueden ser algunos de los causantes.

Falta de sueño:

Hoy día intentamos aprovechar al máximo el poco tiempo que tenemos y lo sacamos de donde no hay. Reducimos nuestro descanso para ver el último episodio de la serie que estamos siguiendo o lo aprovechamos para terminar/hacer las labores del hogar. En estos casos, es mejor irse a la cama y descansar, la serie puede esperar y por un día que la casa se quede sin recoger no va a suceder nada.

Efectos secundarios de fármacos:

Por muy bien que le funcione a nuestro compañero, no significa que ese mismo fármaco nos vaya a afectar igual a nosotros. Hay que leer el prospecto y evitar automedicarse, debemos contar siempre con la recomendación de un médico.

Ejercicio físico:

Las más comunes suelen ser por fatiga muscular. Manejar altas cargas sin tener la técnica o fuerza necesaria o el no parar o no bajar la intensidad en nuestro “rest-day” nos pueden pasar factura. Sin olvidarnos de los tan odiosos pero tan necesarios estiramientos.

Falta de nutrientes:

No es el hecho de estar a dieta, ni mucho menos, sino el déficit de atención que le prestamos a nuestra nutrición. Vamos con prisas a todos los lados y comemos cualquier cosa, de cualquier manera, no nos mimamos culinariamente hablando, solo nos damos caprichos de azúcares y grasas. Por eso mismo, consultar a un nutricionista es importante. Él nos ayudará a saber qué comer y nos dirá platos de rápida preparación.

Estrés:

¡Cómo iba a faltar nuestro amigo el estrés! Nos acompaña desde que somos adultos o incluso antes, y en este apartado no podía pasar desapercibido. El exceso de presión que  ejercemos sobre nosotros mismos y el exceso de tiempo que pasamos pensando en los demás pueden facilitar el afloramiento de las fasciculaciones.

Trastornos metabólicos:

Suelen estar relacionados con la mala alimentación o con algún medicamento.

Fascoiculaciones de enfermedades neuronales

Las fasciculaciones por patologías neuronales, por su parte, están relacionadas con las siguientes  enfermedades:

Esclerosis lateral amiotrófica (ELA):

Es una enfermedad degenerativa de tipo neuromuscular. Se origina cuando las células del sistema nervioso llamadas “motoneuronas” disminuyen gradualmente su funcionamiento y mueren, provocando una parálisis muscular progresiva de pronóstico mortal.

Neuropatía:

Hay diferentes patologías de este tipo, pero en este caso nos referimos al daño degenerativo que sufre un nervio, el cual inerva al músculo.

Atrofia muscular espinal:

Es una enfermedad neuromuscular de carácter genético que se manifiesta por una pérdida progresiva de la fuerza muscular. Esto ocurre debido a la afectación de las neuronas motoras de la médula espinal, que hace que el impulso nervioso no se pueda transmitir correctamente a los músculos y que estos se atrofien. Se trata de una enfermedad hereditaria.

Miopatía: 

Patología basada en una deficiencia o anomalía en los grupos musculares. Su origen y tratamiento son muy diversos, ya que para que haya un correcto funcionamiento del músculo, hay que tener en cuenta diversos factores como el impulso nervioso, la sensibilidad y capacidad de contracción del músculo, las proteínas responsables de la contracción muscular y el metabolismo intracelular. Dependiendo de dónde esté la anomalía o la deficiencia, se tratará de un modo u otro.

Para poder evitar las fasciculaciones benignas es recomendable tener un buen hábito alimenticio, descansar lo máximo posible y no darle importancia a problemas que no tengan solución, para así tener la mente despejada. En todo caso, si sufrimos de fasciculaciones crónicas o muy habituales, lo mejor es ir al médico y que nos haga las pruebas pertinentes.

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Iván García - Fisioterapeuta deportivo
Fisioterapeuta, profesor de pilates, trx, crossfit level 1, entrenador personal, nutricionista deportivo y estudiante de osteopatía. Especializado en la terapia deportiva y al entrenamiento fucional y personal

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