“No hagas crossfit, que se te va a poner cuerpo de hombre”

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“Es un entreno militar”… “¡Es muy duro!”… “Se te va a poner cuerpo de hombre…” ¿Cuántas falsas afirmaciones rodean a la práctica del crossfit?

En mi caso, supongo que el hecho de venir de practicar powerlifting y no haberme convertido en un hombre con pelo largo me hacía dudar, pero tenía que probar en mis propias carnes este deporte y entender qué hay de verdad o mentira detrás de las ideas preconcebidas que le rodean.

Y lo hice. No niego que ese día estaba un poco nerviosa. Y es que me daba “miedo” quedar mal, la última, que me miraran por encima del hombro o pensaran de mí: “ya tenemos aquí la carne de cañón de la que vamos a reírnos unos días”. Por otro lado, también tenía mis dudas acerca de si podría perjudicarme la rodilla. Estoy operada del ligamento cruzado y, aunque no tengo molestias, tengo muchas barreras mentales y sobre todo una exagerada preocupación porque cualquier cosa pueda lastimarme de nuevo.

Mi primera toma de contacto fue gracias a Reebok, en uno de los training que organizan en una ubicación envidiable de Barcelona: frente al mar, en el Hotel Vela. Cuando llegué, que fui de las primeras, ya divisé a los que serían mis entrenadores (los que me iban a iniciar). ¿Hace falta que los describa? La verdad es que tienen unos cuerpos envidiables, pura fibra . Esto, a su vez, me hizo pensar: “no vas aguantar ni el primer burpee”. Y empezó a llegar la gente que estaba apuntada a esta masterclass.

Mis iniciadores (los llamaré así siempre), fueron Pablo y Anth-tu de Crossfit Alpha Link, de Barcelona. Antes de empezar, nos explicaron qué era el crossfit. Esto me relajó mucho, pues entre otras cosas, una de las frases que más me marcó es: “el crossfit es un deporte inclusivo, no es exclusivo. Todos lo pueden practicar, cada uno a su ritmo, sin preocupaciones.” Y ahí pensé: “ok, a mi ritmo.” Nos preguntaron si teníamos alguna patología o lesión, a lo que les comenté mi bloqueo mental de rodilla, ¡jajajaja! Esto, si fuera un entreno “militar” probablemente me hubieran dicho “mi abuela con prótesis en la cadera se queja menos que tú!”, ¿no? Pues no me dijeron nada de esto, de hecho se comprometieron a cuidar de que hiciera bien cualquier ejercicio que pudiera implicar a mi rodilla o cambiármelo por otra opción más adecuada para no perder el ritmo si fuera necesario. Después supe que esto se llama “escalado” y que es una opción que contempla el crossfit para todas aquellas personas que no pueden seguir un ejercicio porque les supone cierta dificultad. Es la opción “más sencilla” del ejercicio propuesto, para poder coger una base y fondo y acabar haciendo en algún momento el ejercicio principal. Esto es totalmente inclusivo, tal como dijeron mis iniciadores. Y qué deciros: me parece maravilloso que se contemple esto, pues es una garantía de no abandono, una razón más para aumentar la motivación de uno mismo para practicar un deporte sin sentirse torpe ni débil.

Y empezamos. Fue un entrenamiento funcional compuesto por siete estaciones, en las que en grupos de cuatro personas realizábamos un ejercicio concreto en cada una durante un minuto. Las repeticiones eran libres: todas las que pudieras hacer en ese tiempo. A tu ritmo. Fueron dos series y no negaré que acabé agotada y sudando como si me hubieran echado un cubo de agua encima. Lo mejor: que se respiraba un buen rollo total entre los compañeros de tu propio grupo, animándonos unos a otros, así como los propios entrenadores que no paraban de motivarnos y alentarnos para conseguir acabar cada estación sintiéndote un héroe. Pero cuando sumamos cada uno las repeticiones totales que habíamos hecho en esas dos rondas, ¡pude sentirme más orgullosa aún! ¡No creía jamás que fuera capaz de hacer tantas repeticiones! He aquí otra máxima del crossfit: la superación de uno mismo.

Los entrenos de crossfit sirven para competir contigo mismo. Esto además me lo recalcó mi coach cuando me dijo que teníamos que correr entre cada serie de ejercicios. Exactamente me dijo: “no intentes competir ni seguir el ritmo de nadie: tú ves a tu ritmo, tienes 20 minutos para hacer el WOD.”

Y bueno, debo decir que en los ejercicios de fuerza me sentía muy bien, pero lo de correr es algo que aún tengo pendiente… Nunca me ha gustado correr porque me agota, pero está claro que después de ver que acabé el WOD pasados los 20 minutos, ¡voy a correr como si no hubiera mañana para poder bajar mi tiempo!

Ni al finalizar ni los días posteriores he sentido ninguna molestia ni en la rodilla, ni en ninguna parte. Si una cosa tiene el crossfit es la importancia de la técnica y como no nacemos con ella, son los propios coach los que se preocupan de que hagas perfecto cada uno de los movimientos y de la misma manera que te animan, te corrigen. Esto genera mucha seguridad, pues si sabes que estás haciendo un ejercicio bien, sientes más tranquilidad frente el hecho de padecer lesiones. Pero donde digo digo, digo Diego: nadie está exento de una lesión, ni en crossfit ni en ningún deporte. Hacer los ejercicios bien es una responsabilidad y garantía para minimizar los riesgos, pero como en todo, hay otros factores, algunos incontrolables, que nos pueden exponer a esa situación. Por ejemplo, el tipo de alimentación e hidratación, una mayor predisposición genética por parte del atleta, lesiones anteriores mal curadas… Mi recomendación: déjate asesorar siempre por profesionales para cualquier deporte.

Respecto a la afirmación de “si haces crossfit se te va a poner el cuerpo de un hombre”, debo decir que la he oído siempre que he comentado mis prácticas deportivas, relacionadas todas ellas con levantamientos de pesos. Y la verdad es que esa afirmación no tiene un sustento científico ya que, de manera natural, las mujeres segregamos mucha menos testosterona que los hombres, que es la hormona responsable de aumentar la masa muscular. Así que al público femenino preocupado por esto: ¡no hay de qué preocuparse! Os animo a que probéis el crossfit y observéis vosotras mismas los genuinos cambios que se producirán en vuestro cuerpo. ¡No podréis estar más orgullosas!

Tengo muchas ganas de mi próximo WOD, con la incertidumbre de ver en qué consistirá, ¡que aún me anima más! … Aún tengo que aprenderme todos los nombres de los ejercicios, pero no dudo que voy a prepararme para unos OPEN, ¡A por ello!

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Georgina Hernando
Nutricionista-dietista, aficionada al Pole Sport, Powerlifter y ex competidora de Fitness. Me encanta experimentar en la cocina aprovechando mis conocimientos y experiencia, porque...cuidar tu alimentación no debe dejar de ser un placer!! ;P

2 COMENTARIOS

  1. De todas formas, ¿qué significa “se te va a poner cuerpo de hombre”? Como si el concepto de “cuerpo de hombre” o “cuerpo de mujer” fuera algo fácilmente definible.
    Desde luego que si te centras en ejercicios de halterofilia, por ejemplo, tus resultados van a ir más orientados a aumentar de volumen, seas hombre o mujer.
    Más crossfit y menos estereotipos, que ni hay deportes de hombres o de mujeres ni hay cuerpos predefinidos. ¿O es que todos los hombres tienen el físico de Nadal o de Phelps?

  2. Pienso exactamente lo mismo, cuerpo de hombre…que hombre, de hombre en forma hablamos y con grandes músculos, no todos los hombres somos iguales. Pero pienso igual, no hay cuerpos predefinidos de hombres o mujeres.
    Un saludo.

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