Escalado vs. RX: diferencia real entre categorías

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- Colaboradores -

La actualidad de las competiciones nacionales e internacionales puede parecer, cuando menos, enrevesada para cualquiera que no esté muy familiarizado con este mundillo. Para los que nos gusta competir, lo normal suele ser que elijamos aquellas donde más nos interese participar y con suficiente tiempo previo para prepararnos, aunque esa no es la única decisión que debemos tomar. Una vez llegada la fecha para apuntarte al clasificatorio, debes pasearte por la página web para decidir qué categoría se ajusta más a tu nivel actual. Pero… ¿es acaso así de fácil? Echemos un vistazo al panorama actual.

Categoría escalada: el origen de la confusión

Aunque es complicado saber cuál fue la primera competición en incluir la categoría escalada, fue durante los Open de 2015 cuando tuvimos oficialmente la posibilidad de apuntarnos en ella, y a partir de ahí prácticamente todas las demás competiciones empezaron a incluirla también. Se decía que era una categoría pensada para aquellos que no podían afrontar el WOD con los estándares exigidos, pero que igualmente deseaban darse una oportunidad para medirse con otras personas de todo el mundo.

    En España se celebraban ya algunas competiciones de crossfit que solo contemplaban las categorías individual y equipos con un único estándar, pero con el paso de los años y las ediciones pudimos contemplar cómo esas dos categorías empezaron a fluctuar: intro, escalado, intermedio, Rx, élite, adolescentes, kids, máster (35-39, +40, +45, +50) … Categorías para todos los gustos y colores, a veces con diferentes nombres (intro/rookie, pro/escalado…), además con estándares ligeramente diferentes según el parecer y la creatividad de los organizadores, y que varían también con el paso de las ediciones, por lo que resulta casi imposible generalizar.

    ¿Por qué ha ocurrido esto? Aunque puede haber más razones, quizás las dos más importantes sean las siguientes:

  1. Dinero: más categorías = más gente apuntada = más dinero.
  2. Inclusión: la comunidad crossfitera es muy amplia y una de las principales filosofías que predica es que TODOS pueden hacer crossfit sin importar género, edad, raza, nada… Solo tienes que tener ganas, y a nivel competitivo eso se traduce en: “da igual el nivel que tengas, tienes la posibilidad de participar”.

    Viendo cómo está el parque, parece que los únicos que pueden tenerlo realmente claro son los que van a la categoría élite y a la intro, pero para el resto es un poco faena, sobre todo si eres de esos que está a medio camino entre escalado y Rx, ¿a qué categoría te apuntas para el French Throwdown? ¿Y para el Spanish? ¿Para el Gods? Decisiones, decisiones…

dudas

El problema de fondo

    ¿Qué es lo que está ocurriendo realmente? Pues exactamente lo que se describió en el documental ‘Fittest of the Earth: A Decade of Fitness’. Allá por el 2007, los primeros Games se celebraron en el Rancho de Dave Castro con los cuatro motivados de turno que se iban en los descansos a los chiringuitos a beber cerveza y no a comer helados “paleo”. En 2010 llegó una Annie Thorisdottir, que era medio cuerpo de lo que es ahora, y se hizo a lo bruto unos muscle-ups en anillas cuando prácticamente nadie los tenía, todo un espectáculo. Pero luego en 2016 se pedía mover un peso varias veces, cuando diez años antes era el tope que casi nadie alcanzaba. ¿Conclusión? TODOS han mejorado con el paso de los años, TODOS han trabajado para poner el listón más alto, TODOS saben hacer todo. Lo que antes era dominio de unos pocos privilegiados, ahora son parte de los básicos.

    En España, aunque no seamos atletas de Games, pasa exactamente lo mismo: antes no se contemplaba que un escalado hiciera gimnásticos avanzados en competición, pero ahora empezamos a ver eventos finales con unos pocos muscle-ups en barra para esta categoría, y prácticamente todos los hacen. Te metes en Instagram y ves que cada uno lo peta en su box haciendo cosas alucinantes: andar largas distancias haciendo el pino con obstáculos y muchas curvas, otros que saltan alturas de hasta dos metros como si tuvieran resortes por piernas, otros haciendo complex de halterofilia con tantos kilos que se les dobla la barra, etc. Los había esmirriados o con buenos michelines, ahora todos están más duros y cuadrados que los muros de las cárceles. ¿Dónde está el límite? No existe. Ahí es cuando entiendes por qué es tan condenadamente difícil.

    Al grano: hemos evolucionado con el paso de los años en todos los sentidos y los medios parecen estar al alcance de todos. Llegados a este punto, lo que actualmente podemos ver en competición es que hemos vuelto al principio: ya no hay escalados básicos ni RX perfectos, así que las categorías quedan completamente desvirtuadas. Todos tienen un punto fuerte y otro débil, unos son más rápidos en algo y más lentos en otro, a algunos incluso les faltan movimientos, pero al final solo los que son realmente completos se suben al podio. Da igual a quién te enfrentes, las pruebas son las que son y si puedes hacerlo casi todo, entonces es posible que no quedes el último.

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El ‘quid’ de la cuestión: más allá de la dificultad

    No voy a negar que hay gente que se cuela en escalado sin serlo y que le quitan el sitio a los que realmente deberían estar ahí, pero, ¿por qué no lo son? O mejor: ¿qué es lo que hace verdaderamente a una persona Rx?

    En mi opinión, se trata de algo que va más allá de lo físico. Salir a competir al campo de fútbol de un polideportivo no es ni de lejos parecido a entrenar en tu box un día cualquiera. Sabes perfectamente que no tendrás escapatoria, que tendrás que hacer lo que te pidan con otra persona mirándote fijamente y juzgando si lo haces bien o mal, compitiendo con gente que posiblemente no conozcas ni sepas cómo van de bien, en un lugar donde vas a ser el punto de mira de medios, fotógrafos y gente que va ver el evento y que se creerá con el derecho de criticarte. Un cartucho, una bala, un disparo.

    Entran en juego otros factores que no se ven a simple vista, factores que (normalmente) no entrenas en el box y que son mucho más decisivos que tus habilidades físicas. Veamos cuáles son:

  • Creencias y Actitudes:

    En este caso, los pensamientos y valoraciones sobre tu persona y el ambiente donde te encuentras. Ir a competir no es algo que hagamos todos los fines de semana y ninguna competición es exactamente igual a la anterior, así que lo normal es sentir cierta incertidumbre y que eso afecte nuestro análisis consciente:

  1. Pensamientos sobre mí como atleta: en ocasiones nos invade la inseguridad y generamos pensamientos disfuncionales. Creemos que debemos llegar a un nivel “x” y que menos de eso es auténtica basura,  que debemos demostrarle algo a los demás, que en realidad no somos tan buenos, que no sabes si podrás, que no has entrenado lo suficiente, que serás el hazmerreír y que decepcionarás a tus seres queridos…
  2. Comparaciones con los demás: el problema es que exaltamos todas las habilidades de nuestros compañeros de arena, atribuyéndoles un rol fiero y dominante, y nos situamos por debajo como si fuéramos menos válidos. Aunque sabemos que hay cosas que se nos dan bien, da lo mismo porque pensamos que el otro lo hace infinitamente mejor, que no hay posibilidades al lado de esas bestias.

Si se sigue por este camino, solo queda espacio para desarrollar una actitud de rechazo y evitación, dado que sólo se da importancia a lo que NO podemos controlar, y lo que sí podemos lo interpretamos de una manera que NO nos ayuda a avanzar. Esto, como todo, se puede cambiar, los pensamientos que generas sí son trabajables y podemos usarlos en nuestro favor: ¿Qué necesitas pensar para tener una actitud más útil y positiva? ¿Desde cuándo te importan tanto los demás? ¿En qué momento has dejado de merecer estar ahí? ¿Acaso ahora tienes que ser perfecto? ¿Qué necesitas para darte cuenta de que el único que no se valora eres tú mismo?… Dejarte invadir por el drama es TU decisión, y sólo TÚ puedes cambiarlo.

  • Estrategia mental:

    La estrategia se trabaja. Al igual que vas al box para ponerte fuerte y comes bien para tener un mejor rendimiento, debes tener claro lo que quieres hacer y cómo quieres hacerlo para obtener los mejores resultados. No siempre contamos con la posibilidad de tener los WOD prefijados con tiempo suficiente para testarlos, especialmente si tenemos la posibilidad de llegar al WOD final, así que aquí entran en juego tres factores:

  1. La preparación:

    Has entrenado, te conoces, sabes qué se te da mejor y lo que peor, sabes cuándo un punto débil es físico y cuándo mental, etc. Lo ideal es que una vez sepas lo que toca empieces a preparar la estrategia de acción para sacar el máximo rendimiento. Cierto es que no todo puede ser perfecto y que en la arena puede pasar cualquier cosa (como que te canten “no reps”), pero eso también podemos prepararlo previamente de cara a no abandonar si las cosas no salen como esperamos.

  2. La visualización:

    Sabes la estrategia, toca imaginarte llevándola a cabo, y de una manera tan realista que te imagines a ti mismo en la arena, con gente chillando alrededor, con la ropa que vas a llevar, todos los pasos que seguirás y TODAS las sensaciones que crees que tendrás. Llevar preparada esta imagen en tu cabeza te ayudará a sentir un mayor control de la situación y a encontrarte más seguro.

  3. La concentración:

    Los pensamientos negativos van a estar ahí, eso no podrás evitarlo y tampoco te servirá de nada recriminarte a ti mismo por pensar esas cosas. Te tocará aceptarlos y trabajarlos, recordar por qué estás ahí y poner todo tu foco en los planes que has hecho para todas las situaciones que se te pueden presentar. Si algo sale bien, ¡genial, a seguir!, y si algo sale mal pues un momento a solas hasta que se te pase el mosqueo, palmaditas en la espalda y ¡a seguir!, no hay más opciones que merezcan tu atención si no aportan algo bueno.

  • Emociones:

    Aunque esté relacionado lo hablado sobre las creencias, merece un punto aparte. Hay que tener muy presente que las reacciones que generan las emociones en nuestro cuerpo las sentiremos queramos o no, eso es algo totalmente inevitable y que debemos aceptar. Pero eso no significa que estamos sujetos a lo que nuestro sistema límbico quiera, la gestión emocional implica afrontar para alcanzar nuestro bienestar, conocernos mejor a nosotros mismos, mejorar la productividad y alcanzar nuestras metas, entre otras muchas ventajas. Una vez más, SI QUEREMOS las emociones pueden convertirse en nuestras grandes aliadas y facilitar el paso a un estado mental que te permita sacar todo el poder y la fuerza que llevas dentro.

    En conclusión, un verdadero RX no es únicamente una persona que puede hacer los WOD con los estándares establecidos, sino alguien preparado para afrontar todo lo que le echen y las situaciones que se le presenten. Es alguien que, pase lo que pase, va a hacer lo que haga falta para reventar el WOD o, al menos, acabarlo. Es alguien que si se tropieza va a ser capaz de levantarse, por muy difícil que sea, y que saldrá con la cabeza bien alta. Son personas que saben que merecen estar donde están, que sin importar quiénes estén en la arena van a luchar hasta el último segundo por el podio, porque saben que es suyo. Son personas destinadas a conquistar sus objetivos porque así lo han decidido. No digo que sea fácil ni que cualquiera puede, sólo digo que si eso es realmente lo que quieres, te lo tienes que currar.

 

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