Alimentarse en verano: ideas refrescantes y saludables

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    Llega el verano y con él algunos cambios: las vacaciones, las comidas fuera de casa, los helados que tanto gustan, etc. En fin, que es difícil seguir con la rutina alimentaria del resto del año. Si bien es cierto que el verano es un buen momento para darse algún que otro capricho y para relajarse un poco y disfrutar, no se tiene por qué renunciar a una alimentación saludable y compatible con los entrenamientos. Por suerte, la dieta Mediterránea ofrece un gran abanico de posibilidades a la hora de comer, con productos frescos, directos de la tierra y ricos en nutrientes. Desde el pescado o la carne, pasando por las frutas y verduras o las legumbres, hasta los lácteos. Todos y cada uno de estos alimentos pueden ser unos grandes aliados si se quiere cuidar la línea y también combinarlo con la práctica regular de ejercicio. Para sacar el mayor provecho de los entrenamientos es muy importante obtener la cantidad necesaria de proteínas (presentes en alimentos como el yogur, el queso, el pescado, la carne y los huevos) y carbohidratos (que se pueden obtener de alimentos como el pan, el arroz y los cereales).

    Empezar el día con un buen desayuno es muy importante, así que no puede faltar una buena combinación de lácteos (leche, yogur o queso fresco), cereales (pan tostado integral o avena) y una pieza de fruta (aprovecha que es verano y compra fruta de temporada, que es cuando más rica está). Si le añades algunos frutos secos como las nueces o las almendras estarás ganando un plus de energía y terminarás más saciado.

    Platos hay muchos y maneras de combinarlos también, pero para aquellos que no tengan tiempo de comer en casa, o prefieran llevarse un almuerzo o merienda saludable consigo, existe la solución perfecta: el sándwich. Conocido por todos, este gran invento para comer ha sacado de un apuro a más de uno y ha hecho ahorrar tiempo y ganar en eficiencia a muchos más. Y es que se dice que John Montagu, IV conde de Sandwich y aficionado a los juegos de casino como son las cartas, pidió durante una partida de cartas que le sirvieran carne entre dos rebanadas de pan, para así evitar levantarse de la mesa. No sorprende, pues, que esta combinación fuese bautizada con su nombre y que haya persistido durante el paso de los siglos. Y es que son tantas las posibles combinaciones, que faltarían páginas para nombrarlas todas. Aquí tienes un par de ideas riquísimas y muy saludables:

    Sándwich de atún con lechuga, tomate y huevo. Súper sencillo, tanto de pan integral como de pan blanco, sólo se necesita una lata de atún (en aceite de oliva o de girasol, según el gusto de cada uno), un tomate fresco cortado a rodajitas, unas hojas de lechuga limpia y un huevo hervido. Se le puede añadir un chorrito de aceite de oliva virgen y una pizca de sal y pimienta para darle un toque muy rico y que potencie el sabor.

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    Otra opción muy buena es un sándwich de pechuga de pavo o pollo, o salmón ahumado, con queso fresco y aguacate. Una idea súper simple, fresquita y que nos aporta proteínas y las calorías necesarias, y no más. Solamente vas a tener que cortar el queso fresco y el aguacate a rodajas, echar algunas gotitas de aceite al pan, colocar la pechuga de pavo o pollo (en fiambre) o el salmón y listo. Y si todavía quieres que te quede más apetecible, siempre puedes espolvorear algunas especias como el orégano o el romero antes de cerrar el sándwich; ya verás qué combinación más rica. Preparar los sándwiches no te va a quitar nada de tiempo, para que así puedas disfrutar al máximo del verano y las vacaciones en el mar o la montaña.

    Pero qué sería del verano sin los helados, ¿verdad? Pues sería algo más o menos como unas navidades sin turrones, pero no te preocupes, que no tienen por qué ser tan calóricos como los dulces navideños. Hay muchas maneras de combinar alimentos para hacer unos helados que, además de muy ricos, son saludables y compatibles con cualquier dieta de deportista. Los más comunes son probablemente los helados de zumo de naranja o limón, pero si quieres probar algo más divertido y salirte de lo tradicional, puedes seguir los siguientes consejos:

    Coge la licuadora y échale una buena rodaja de sandía (introduce tan solo la pulpa y asegúrate de que no queden pepitas dentro), te va a quedar un zumo delicioso que solamente vas a tener que colocar en el molde para helados y guardar en el congelador. De la misma manera, puedes seguir el mismo proceso con zumo de piña o pomelo, si eres de los que le gustan los sabores más ácidos. Además, si le quieres añadir un toque más cremoso al helado, cuando tengas la fruta que más te guste en la licuadora, añádele un par de cucharadas de yogur (por ejemplo, estilo griego) y deja que se mezclen bien, antes de colocarlos en los moldes y meterlos en el congelador. No solamente te vas a aprovechar de las vitaminas de la fruta, sino que además también vas a obtener las proteínas del yogur; una opción muy buena como postre o como merienda ligera.

    En fin, cuidarse con la comida en verano no es para nada complicado, pero hay que saber cómo. No olvides añadir siempre frutas y verduras a tus comidas, que te van a ayudar a mantenerte hidratado en los días calurosos, y no renuncies a las legumbres, tampoco. Si no te apetece hacer un guiso caliente, siempre puedes comer garbanzos en forma de hummus o añadirle unas lentejas fresquitas a tu ensalada favorita. Aprovecha el pescado fresco para hacerlo a la brasa con un chorrito de aceite y limón y asegúrate de estar bien hidratado a toda hora, así que no te olvides de beber al menos 2 litros de agua, sobre todo si vas a hacer ejercicio. Se puede seguir con la rutina en verano, sin dejar de disfrutar.

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