A comienzos de verano te desvelábamos en el post Crossfit Camps: 20 planazos para tus vacaciones, veinte planes para crossfitters con ganas de viajar y vivir experiencias allende las fronteras de su box. Uno de estos crossfit camps, WodBreaks, ofrecía vacaciones en Costa Brava combinando WODs en diferentes ubicaciones, con una inmersión cultural y gastronómica en la región.

Mi compañera Christina y yo hemos pasado recientemente un fin de semana con Lara, la fundadora de WodBreaks, y hemos tenido la oportunidad de disfrutar de unos de sus “paquetes vacacionales personalizados”, adaptado a nuestras preferencias: comer, beber, playa y visitas culturales. Ah, sí, es verdad, ¡y también hemos hecho crossfit!

Hay que resaltar que Lara adapta los paquetes a los intereses de sus clientes, ya estén más enfocados a hacer crossfit, turismo rural, cultural o de sol y playa. O una mezcla de todos, como el que hemos probado nosotras.

Nos gustaría compartir contigo nuestras impresiones sobre el viaje y animarte a conocer este rincón de Cataluña, que a nosotras nos ha parecido espectacular.

Día 1: Anchoas, Vino y Juego de Tronos

El viernes a mediodía, Lara nos recogió en la estación del AVE de Girona y nos llevó paseando hasta nuestro apartamento, moderno, céntrico y con vistas al río Onyar (estábamos alojadas en una de las famosas casas de colores que dan al río). Hicimos el check-in y nos fuimos a comer al restaurante La Terra, un local que nos recordaba a las teterías de Granada, donde empezó nuestra degustación de la gastronomía local (¡increíbles las anchoas de la Escala!).

Tras la comida, Lara, que tiene un master en Gestión de Turismo Cultural y Patrimonio de la universidad Napiery de Edimburgo y trabaja ocasionalmente como guía turística, nos hizo una visita por el centro histórico de la ciudad, que nos resultó muy interesante por su manera simpática de mezclar historia con leyendas. Tuvimos un momento “friki” cuando pasamos por los lugares en los que se rodó parte de la última temporada de Juego de Tronos (los fans incondicionales de la serie nos entenderéis), la verdad es que disfrutamos como enanas.

Por la tarde nos desplazamos a Figueras, donde nos esperaba la 32a Feria del Vino del Empordà. Degustación de siete vinos diferentes (de propia elección) + cata de cinco vinos de una bodega en concreto por diez euros, en un ambiente animado con música en directo. Imaginaos lo contentas que acabamos la jornada. Tengo que confesar que también me puse fina de fuet, ya sabéis eso de “donde fueres, haz lo que vieres”.

Día 2: Crossfit, Mar y Coca

El sábado a primera hora nos fuimos a entrenar al box Crossfit Girona, el primero que se abrió en la ciudad, donde nos hicieron sentir como en casa. Está situado en un polígono a diez minutos del centro de la ciudad y cuenta con diferentes servicios, aparte de las clases de crossfit, endurance y halterofilia: entrenador personal, preparación de grupos de intervención, nutrición deportiva, coach, psicóloga deportiva y fisioterapia. Nos gustaría agradecer a Toni, Pablo y Edu su hospitalidad y su participación en el reto burpees solidarios por Pablo Ráez, que INFOWOD lanzó el pasado 25 de agosto.

Después de darlo todo en el box, nada mejor para relajarnos que pasar el día de cala en cala y disfrutar del agua cristalina de la Costa Brava, con picnic incluido. Y para acabar la jornada, taller de cocina, en el que Chris y yo tuvimos que meter las manos en la masa –literalmente– para preparar dos platos típicos catalanes: coca y carquiñoles. Fue un lujo poder probar las delicias que Laura, nuestra “maestra”, preparó, y conocer un poco más de cerca la gastronomía y las tradiciones de la cultura catalana.

Día 3: Pueblos Medievales, Playa y Despedida

El domingo tocaba visita cultural, Lara nos recogió temprano y nos llevó a hacer una ruta por los pueblos medievales de la zona. Estuvimos en Peratallada, que a algunos os sonará si habéis visto la película Ocho Apellidos Catalanes, y Pals, famoso por su “recinto gótico”, que está declarado Conjunto Histórico Artístico.

Como el día anterior habíamos estado “de calitas”, decidimos conocer una de las playas más extensas de Costa Brava: la playa de Pals, con más de 3’5 km y situada en un entorno precioso, rodeada de pinos. Me llamó la atención lo bien abastecida de servicios que estaba la playa, contando con aseos de uso público, chiringuitos y diversos comercios cerca. Para mí, fue el cierre perfecto del viaje y del verano, sobre todo ahora que el otoño parece haberse instalado en Madrid sin avisar.

Tras un fin de semana intenso de nuevas experiencias y sensaciones, llegó la despedida de mis compañeras de viaje y la vuelta a casa. Chris y yo queremos agradecerle a Lara su generosidad, simpatía y buen hacer. Yo lo tengo muy claro: volveré. Y vosotros qué, ¿os animáis a un Wod Break?

- Colaboradores -

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